domingo, 30 de noviembre de 2008

CONTAGIANDO POESÍA

Constantemente los maestros nos preguntamos cuál será la manera adecuada de acercar a nuestros alumnos a la lectura, en los programas escolares nos dicen una serie de contenidos que podemos llevar a cabo, pero que al final de cuentas muchos alumnos pierden el interés ya que lo ven como algo obligatorio para no reprobar y esto en lugar de acercarlos a la lectura, los aleja aún más.
“Nada que parezca manual de escuela…” es como Ethel Krauze comienza su prólogo del libro “Como acercarse a… La poesía” y con esta frase ella nos da una solución a la problemática que nos planteamos en un principio. Si a los alumnos les indicamos una serie de pasos para hacer una lectura, termina por aburrirse e incluso hasta odiar los textos, tal como pasó (y según cuenta aún pasa) con la autora.
Este libro, más que una guía, es una invitación a contagiarte por el hábito de la lectura, en donde la autora nos narra la forma en que ella se acercó a la poesía; de manera simple nos dice que el modo más natural de hacerlo es leyendo poesía, dejando de lado los autores, las fechas, los análisis, simplemente por el gusto de leer poesía, de vivir la poesía, de que la persona que lea el libro se dé cuenta que conforme lee un poema o cualquier texto literario puede apropiarse de él, interactuar con él, leerlo y volverlo a hacer o simplemente dejarlo si no le agrada, pero lo importante es que se acerque, en este caso a la poesía.
De una manera muy amena Ethel Krauze nos narra que desde su niñez a estado rodeada de libros, de un mundo mágico y maravilloso, para ella no había otra cosa más emocionante que los libros, no había nada que la cautivara más que un buen poema, para ella todo era tan natural que incluso antes de entrar a la primaria ella se había familiarizado con la lectura y no conforme también con la creación de pequeños versos que poco a poco, conforme fue creciendo dio mejor forma.
Ella no podía entender la razón por la cual la gente no leía, si a ella nunca se lo prohibieron, siempre le dieron los medios para que pudiera hacerlo, para que viviera a través de sus poemas, con los cuales se enamoraba y desenamoraba, con los que gozaba y sufría, en los que vivía un mundo aparte, pero no de ficción, porque de cierto modo ella veía reflejado lo que pasaba en sus lecturas con lo que vivía, quizá no de la misma manera como estaba escrita pero si muy semejante.
Al mismo tiempo que la autora te cuenta su vida y la forma en que se acercó a la poesía, introduce algunos conceptos para que el lector se vaya familiarizando con la teoría de lo poético, sobre rima, versos, etc. de tal manera que al estar disfrutando el libro, de manera sutil inserta teoría para que el lector no lo sienta como un verdadero manual.
Para ella todo es poesía, no hay distinción entre novela, cuento, narración, poesía etc. todo aquello que haga que una persona tenga bonitos sentimientos o sea feliz eso, exactamente eso, es poesía, lo pensó desde su niñez y aun continúa con la misma convicción.
En la última parte del libro, menciona la forma en cómo empezó a trabajar, y nos expone los “Talleres Literarios” que impartió desde temprana edad, en esta parte podemos encontrar sugerencias de cómo trabajar para producir poesía y acercar a los alumnos hacia ella, al mismo tiempo nos comenta que escribir es como un juego, en el cual una vez que empiezas a hacerlo ya no puedes parar.
Los planteamientos realizados por la autora en el libro, son en gran medida muy adecuados para el trabajo con alumnos en secundaria, ya que si le planteamos los contenidos al alumno de manera lúdica de tal manera que no se dé cuenta que está aprendiendo se interesará por la clase y lo motivará a cumplir con lo que en ella se haga.
En el libro se mencionan muchas ideas interesantes, que en ocasiones las escuelas no toman en cuenta, como el hecho de que los libros son para usarse, en escasas ocasiones dejamos a los alumnos manipular los libros por miedo a que se maltraten, Krauze nos menciona que para eso son, si no, qué sentido tendría dejarlos dormir en un sueño profundo para mantenerlos intactos.
También nos hace mención sobre el gusto por los libros, no todos los libros tenemos que leerlos completos, podemos leerlos y si no nos gusta abandonarlos, tal como los chicos, primero conocerlos y si no ofrecen algo interesante, dejarlos ir para buscar algo mejor, así hasta encontrar el libro (o el chico) que te agrade más.
Algo muy importante que encontré en el libro es que las palabras no son exclusivas de los escritores de cuentos, poemas, novelas y demás, todos podemos hacer uso de las palabras, de sentarnos a escribir, de hacer poesía expresando lo que sentimos, lo que hemos vivido, lo que hemos imaginado y esto hay que hacérselos saber a los jóvenes de la secundaria.
La historia que cuenta la autora te atrapa, te hace no querer abandonarlo, te hipnotiza hasta la última de sus páginas, e incluso hasta me atrevo a decirlo, te hace sentir lo que ella vivió y recordó al estar escribiendo el libro. Te ayuda a sentir amor por la poesía y por cualquier tipo de texto literario, te aconseja sentir lo que lees, vivirlo, tener una experiencia placentera con los textos que se te presentan, en pocas palabras amar los diferentes tipos de textos y claro está especialmente la poesía.

REALMENTE CONTAGIOSO
El libro “Como acercarse a… La poesía” realmente contagia al lector y lo anima a que tome otros libros y comience a leer, Ethel Krauze menciona varias veces en el texto que desea contagiar la poesía, ya que México no es un país con muchos lectores, ella desea hacer de la lectura una verdadera epidemia para que haya mejores hombres y mujeres; considero que si este libro se presenta a los adolescentes podemos contribuir a la epidemia que la autora desea.
Como lectora me dejó muchas cosas, fue una verdadera interacción con el libro, en ocasiones hasta sentí que podía vivir lo que en esas páginas se relataba, me identificaba con la narración de la autora, me fue atrapando de tal manera que una vez que lo tomé no pude separarme de él. Poco a poco fui sintiendo ese gusto por la poesía, hasta pienso que comienzo a quererla y disfrutarla, ya que como la autora lo dice, hay que simplemente disfrutarla, quizá no la entendamos, pero la queremos, aquí cabe otra comparación, la poesía es como las mujeres, no hay que entenderlas sólo amarlas y punto.
Como promotora de lectura es un libro que considero recomendaría mucho y vendería la idea con los alumnos de secundaria, ya que no sólo ayudaría a incrementar el hábito por la lectura, son también daría unas nociones sobre poesía, principalmente cómo realizar poesía y los alumnos se verían muy interesados por la forma en que se presenta.
Finalmente como docente, en la última parte del texto me da muchas pautas para poder trabajar con los alumnos y motivarlos a que pierdan el miedo por comenzar a escribir, sugiere ejercicios que se pueden implementar y que son de ayuda para que los alumnos desarrollen la habilidad de la redacción.

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