sábado, 8 de noviembre de 2008

Una Obra De Engaños

El burlador de Sevilla es una obra perteneciente al teatro barroco que fue escrita aproximadamente en 1630 en España. Éste fue el movimiento literario que prevaleció y con él temas como la sátira, la moralización, el estoicismo, etc.
Fray Gabriel Téllez, nombre real de Tirso de Molina, prácticamente se dedicó al teatro muy influenciado por Lope de Vega, quien fue su maestro. La obra se encuentra situada en una época distinta a la cual se escribió. Aunque no menciona el tiempo, lo podemos notar con los personajes, como es el caso del rey Alfonso XI, quien reinó durante la primera parte del siglo XIV en Castilla y León.
El texto comienza con el engaño de Don Juan Tenorio, un personaje de la nobleza española a Isabela. Esto ocurrido en la ciudad de Nápoles. La burla haciéndola creer que era su novio el Duque Octavio. Ella se da cuenta y alerta al rey, quien llega y lo sorprende. Luego de esto manda a Don Pedro Tenorio a atraparlo y darle su merecido, pero lo deja escapar y le sugiere que huya a Sicilia o Milán.
Isabela indica que fue el Duque Octavio quien le quitó la honra y el rey lo manda apresar,cuando el implicado se entera desea irse a España para evitar el castigo inmerecido.
Mientras tanto en las costas de Tarragona estaba una pescadora quien logra darse cuenta que un parte de personas se acercaban nadando y que una de ellas estaba a punto de morir ahogada. Eran el lacayo Catalinón y Don Juan, el primero lo salva y lleva hasta la orilla donde ya los esperaba la pescadora. Tenorio aprovecha la ocasión para enamorarla y así poder burlarla después. Cosa que logra y se va robándole dos yeguas.
En el tiempo que esto pasa, en Sevilla. El rey aprovecha para pedirle a Don Gonzalo la mano de su hija Ana para Don Juan y el trato se acepta.
Ya en Sevilla Don Juan se encuentra con el marqués de la Mota, quien le cuenta que está enamorado de su prima Ana, pero que la van a casar con otro. Le dice que le enviarán una carta para que se vean y entregarse su amor. Por azares del destino Tenorio recibe dicha carta donde Ana explica los pormenores del encuentro. Don Juan le miente al marqués y le cambia la hora de llegada a las doce. Esa hora de diferencia le sirvió para ir y burlar a la prima. Ella al darse cuenta pide auxilio. Entonces entra su padre don Gonzalo y se enfrenta a Don Juan quien al reñir con él termina muerto. Mota termina preso al parecer culpable.
El rey manda a Tenorio a Lebrija y en el camino se da cuenta que hay una boda de labradores, a la cual se inmiscuye y aprovecha para interponerse entre los recién casados burlando a la novia (Aminta). Ya para este punto, el cómplice se muestra temeroso de apoyar a su señor.
En otro lugar Don Juan y su lacayo estaban cenando y alguien toca la puerta, resulta ser el padre de Ana, Don Gonzalo quien aparece debido a la promesa que Tenorio le hizo a Aminta para convencerla de ser su mujer. Don Gonzalo invita a Juan a cenar en la capilla. Éste acude con Catalinón, le toma la mano al muerto y muere también. El lacayo va y avisa al rey lo sucedido. Quien sin saber esto aún, decide que Don Juan se casaría con Isabela y Oviedo con Ana. Después de saberlo todo Octavio se casa con Isabela, el marqués de la Mota con Ana y Batricio se queda con su esposa.
Como se resalta en el texto, la honra es muy valorada, al grado que es notorio cuando el padre de Ana queda conforme al morir diciendo esto al Tenorio: ¡A que me has dado la muerte! Más si el honor me quitaste, ¿de qué la vida servía? Otro aspecto a resaltar es que irónicamente y como la costumbre de la época lo marca, el personaje principal era de creencias religiosas, cosa que contrasta con su actuar. Era egoísta y no le importaba perjudicar a otros, mentía sin cesar con tal de conseguir lo que deseaba y no tenía remordimiento alguno por hacer daño.
La obra está narrada con cierta rapidez y enredos que eran unas de las características que Tirso de Molina imprimía. Se abordaban temas que estuvieron más relacionados con lo que se vivía en la época como el hambre, la miseria, etc.

Comentarios

El texto no fue precisamente de mi agrado. Me parece que debido al paso del tiempo ya no puede sustentarse bajo los argumentos que tiene, es decir, ya no es creíble que se engañe a las mujeres de tal manera, ni siquiera estoy segura de que en su tiempo lo fue. Es casi increíble la forma en que burlaba no sólo a las damas, sino a todas las personas a su alrededor y cómo pudo escapar impune de todo ello, siempre le iba bien. Hay ciertas contradicciones si se le compara con la sociedad de ese tiempo, puesto que se supone que la moralidad y la honra eran los valores predominantes, pero sin embargo podemos leer que a ninguna de las burladas la forzaron y si cayeron en el engaño fue por haberse equivocado de persona y nada más.
A las mujeres se les da una imagen de poca inteligencia y de vida un tanto relajada para la época, una sátira, característica del barroco. A manera muy personal lo único que me pudo haber agradado fue el hecho de que había palabras clave, que te daban indicadores de lo que iba a ser el final, pero afortunadamente no los tomas como tales hasta que llegas a él y recuerdas lo leído con anterioridad, me gustan este tipo de conexiones entre diversas partes del escrito. Por lo demás es un tanto tediosa debido a que se repiten los patrones y apenas aparece una nueva mujer y sabes con certeza lo que ocurrirá.

EL DRAMA EN LA CASA ALBA

La obra de Federico García Lorca titulada “La casa de Bernarda Alba” es un drama que viven las mujeres en un pueblo de España a principios del siglo XX. Sus personajes principales son: Bernarda Alba; sus cinco hijas, Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela; la madre de Bernarda, María Josefa; La Poncia, criada de la casa.
La obra inicia con la muerte del segundo esposo de Bernarda, al cual decide guardarle un riguroso luto y somete a sus hijas a cumplirlo igual que ella, dejándolas aisladas por completo en la casa para que nadie se les acerque. Posterior a la muerte y entierro del esposo de Bernarda; Angustias, la hija mayor, que estaba por casarse con un joven llamado Pepe “El Romano”, al que sólo le interesa el dinero de la mujer aunque realmente estaba enamorado de Adela, la hermana menor de Angustias. Esto se puede percibir en el siguiente fragmento de la obra:
“Magdalena: (Remedándola.) ¡Ah! Ya se comenta por el pueblo. Pepe el Romano viene a casarse con Angustias. Anoche estuvo rondando la casa y creo que pronto va a mandar un emisario.
Martirio: ¡Yo me alegro! Es buen hombre.
Amelia: Yo también. Angustias tiene buenas condiciones.
Magdalena: Ninguna de las dos os alegráis.
Martirio: ¡Magdalena! ¡Mujer!
Magdalena: Si viniera por el tipo de Angustias, por Angustias como mujer, yo me alegraría, pero viene por el dinero. Aunque Angustias es nuestra hermana aquí estamos en familia y reconocemos que está vieja, enfermiza, y que siempre ha sido la que ha tenido menos méritos de todas nosotras, porque si con veinte años parecía un palo vestido, ¡qué será ahora que tiene cuarenta!”

Lo anterior desata una serie de eventos desafortunados para las hermanas y ciegos a los ojos de Bernarda, que era muy moralista y cuidaba mucho no dar motivos para que la gente hablara de su familia; pero Martirio descubre el amor existente entre Pepe y Adela, posteriormente La Poncia y al final todas lo descubren, menos Bernarda.
Cuando las hermanas descubren el romance entre Adela y el futuro esposo de su hermana, le advierten a la chica sobre las consecuencias, pero no le importa y sigue defendiendo su amor y su libertad para estar con la persona que ama. Al enterarse Bernarda de lo que pasaba con Adela y Pepe “El Romano”; indignada, la madre de la chica trata de asesinarlo, pero él huye y Adela decide quitarse la vida; al pasar esto Bernarda les dice a las presentes que su hija murió virgen y que así será para todo el pueblo, queriendo tapar la deshonra que la hija le dio a la familia:
“Bernarda: No. ¡Yo no! Pepe: irás corriendo vivo por lo oscuro de las alamedas, pero otro día caerás. ¡Descolgarla! ¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestirla como si fuera doncella. ¡Nadie dirá nada! ¡Ella ha muerto virgen! Avisad que al amanecer den dos clamores las campanas.
Martirio: Dichosa ella mil veces que lo pudo tener.
Bernarda: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija.) ¡A callar he dicho! (A otra hija.) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”

Vemos que de acuerdo a la situación que se vivía en el país, la vida de éstas mujeres giraba en torno a los valores morales muy arraigados, así como el poder económico que tenían les daba la posibilidad de saber las fallas de las demás mujeres del pueblo y tapar las de ellas. Se dejan llevar mucho por el qué dirán y, queriendo ser damas intachables, Bernarda las aleja de la sociedad y de todas las tentaciones que puedan existir, tal es el caso de los hombres, ya que no estaba de acuerdo con que sus hijas tuvieran novio:
“La Poncia: ¡Es que tus hijas están ya en edad de merecer! Demasiada poca guerra te dan. Angustias ya debe tener mucho más de los treinta.
Bernarda: Treinta y nueve justos.
La Poncia: Figúrate. Y no ha tenido nunca novio...

Bernarda: (Furiosa) ¡No, no ha tenido novio ninguna, ni les hace falta! Pueden pasarse muy bien.”

Otro aspecto que me parece importante resaltar era el poco valor que se le daba a la mujer como persona, ya que en algunos fragmentos de la obra se puede percibir el menosprecio hacia la mujer y la exaltación al hombre dejando claro que ellos todo lo pueden y que las mujeres deben ser sumisas y obedecer:
“Bernarda: Eso tiene ser mujer
Magdalena: Malditas sean las mujeres.
Bernarda: Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.”

Este rasgo es muy característico a esa época, aunque poco a poco se va a desvanecer hasta llegar a la igualdad de genero; aunque es de notar que en la actualidad aun existe discriminación quizá en menor cantidad.

COMENTARIOS
Considero que la obra esta muy apegada a las formas de vida que se tenían durante esa época y que poco a poco han ido cambiado, aunque la obra se desarrolla en España, podemos ver que en México se dan situaciones muy similares y que el progreso en las costumbres llega más lento a nuestro país. Vemos reflejado en el texto muchos aspectos de la cultura, como el hermetismo en las familias para evitar “el qué dirán…”, la moralidad, la religión, la convivencia de una familia principalmente después del fallecimiento de un miembro de ella y el amor es un tema que trasciende a través del tiempo.
Podemos destacar también en la obra el papel que juega Bernarda, al ser una mujer muy recta y tener que enfrentarse a ser el sostén de una familia con cinco hijas, lo cual es muy difícil, y ella dentro de su pensamiento y de sus posibilidades realizaba lo que consideraba prudente para mantener la honorabilidad de sus hijas, aunque ellas lo vieran como un aspecto negativo de su madre. Quizá sí frustró en las hijas mayores algunos sueños pero aprendieron a quedarse con la ilusión y resignarse a la vida que llevaban.
Probablemente pensemos que la situación que se plantea en esta obra no se da en la actualidad, pero así como este drama se desarrollo en un pueblo, todavía existen en la sociedad pueblos que viven bajo muchas normas morales que no son respetadas por los hombres pero se juzga cruelmente a las mujeres, en donde se piensa que la mujer aun debe ser sumisa y relegarse de toda posibilidad de crecer como persona.
Esta obra nos sirve para aprender sobre las costumbres de antaño, principalmente sobre la situación social que se vive en las familias de diversas clases económicas, nos puede servir para ser aplicada en el aula debido a los temas que trata porque son interesantes para los adolescentes y trabajar contenidos como el guión teatral, las dramatizaciones, ortografía y signos de puntuación, descripción, fomento a la lectura, entre otras más.