La lectura es el medio que te conecta con la literatura y que te lleva al descubrimiento de nuevos mundos, es el enlace entre una persona y un texto, es una forma de recreación, pero a la vez es una fuente de conocimiento. De una manera sencilla, la lectura es la forma de acercarte a la literatura.
El acercamiento a las obras literarias puede darse de muchas maneras, por casualidad, por imposición, por accidente, por imitación, etc., algunas de ellas pueden funcionar y así fomentar en una persona el hábito de la lectura, pero en otras personas puede no darse, por lo cual lo más propicio para incitar a una persona a leer es hacerlo de una manera que sea interesante, divertida, novedosa; eso se trata de hacer en el libro “Cómo jugar y divertirse con escritores famosos” de Daniel Samoilovich, le da al lector una visión diferente sobre las obras literarias.
Por medio de diferentes autores y obras específicas, el autor de este texto propone a los lectores acertijos, problemas y enigmas; juegos sociales y juegos creativos que están inmersos en las obras literarias y que en muchas ocasiones no analizamos o de los cuales no nos percatamos, y al no encontrarle sentido a lo que leemos puede ocasionar en algunos casos desinterés por determinado libro o determinado autor.
Algunos escritores presentan predominantemente acertijos, problemáticas o razonamientos que intrigan a las personas y que activan la curiosidad para enfrentarse al reto que le proponen; tal es el caso de Edgar Allan Poe que además de caracterizarse por escribir novelas de terror, incluye en sus obras acertijos para descifrar, al igual que Arthur Conan Doyle en Sherlock Holmes presenta un código minucioso basado en figuras de hombrecillos bailando, en donde cada posición representa una letra del alfabeto.
Por su parte, William Shakespeare en sus obras clásicas nos propone algunos retos intelectuales atractivos por vencer; Jonathan Swift, en su texto de Gulliver incluye problemas relacionados con proporciones matemáticas a los cuales si no se presta atención podemos caer en razonamientos algo ilógicos y poco probables; finalmente, Vladimir Nabokov con su ajedrez, continua con los razonamientos matemáticos que en ocasiones no percibimos.
Otros autores como Lewis Carroll en Alicia y el país de las maravillas, plasma razonamientos basados en juegos de palabras y deducciones, apoyadas principalmente en el lenguaje, podemos encontrar en sus obras un estilo muy particular de jugar con las palabras para llegar a una conclusión correcta y principalmente lógica.
Así mismo de algunas obras podemos obtener juegos sociales para poner en práctica en nuestra vida cotidiana, algunos quizá ya conocidos y otros que podemos adquirir posterior a la lectura; algunos autores que ejemplifican este aspecto son Ramón Gómez de la Serna con “El juego del cerdo”, en el cual se desarrolla la imaginación; Guillermo Cabrera Infante con sus “Títulos descompuestos”, considerada por Samoilovich una versión adulta del teléfono descompuesto, ya que consiste en presentar un título y conforme pasa por una cadena de personas se va descomponiendo por palabras fonéticamente similares.
Finalmente el autor del libro hace mención de los juegos de palabras, los cuales pueden ser de mucha utilidad en las escuelas para incrementar el vocabulario en los estudiantes, desarrollar su habilidad de redacción, dar secuencia a la historia, etc.
André Breton, precursor de surrealismo propone algunos juegos tales como los cadáveres exquisitos, la chistera del mago, el muro descascarado y para anotar los sueños; donde anima a los lectores para redactar y perder el miedo de hacerlo, inculcando principalmente el azar y dejando a un lado la importancia que se da a la organización de un texto, lo importante es empezar a escribir a detalle perdiendo el miedo; también William Burroughs por medio del “doblaje” da una guía a los lectores para que comiencen a escribir basándose en textos ya escritos, tomando una parte de una página y otra de la siguiente para formar textos azarosamente con sentido.
Ray Bradbury propone realizar descripciones del mundo pero cambiando de perspectiva, relatando lo que se observa como si fuera un ser extraterrestre o marciano; Edward Lear promueve también la descripción de alguna persona por medio de sus características y acciones por medio de una manera poética e ilustrándola. Del mismo modo, Guillaume Apollinaire por medio de dibujos nos invita a realizar poesía con sus caligramas, los cuales consisten en escribir nuestro poema en la forma de un dibujo.
Por su parte, Julio Cortázar revive el diccionario, ya que la mayoría de sus juegos propuestos se basan en el uso de definiciones para darle sentido al texto, en “el cliente y sus cleonasmos” podemos notar una predominancia en el uso de palabras con “cl”; los juegos de “preguntas – balanza”, “insultos cultísimos” y “palabras robadas” puede ser muy utilizado para incrementar el vocabulario ya que maneja muchas definiciones que más fácilmente se adquieren si hay una acción lúdica de por medio.
De una manera general, después de leer el libro de Daniel Samoilovich “Cómo jugar y divertirse con escritores famosos” en lo personal pude darme cuenta que las obras literarias además de ser recreativas nos presentan diversos retos y juegos que pueden ser implementados en la vida diaria, de lo cual probablemente antes no lo había tomado en cuenta, el libro cambia la visión de las obras, te permite ver que puedes jugar y divertirte con la lectura de los textos sin importar el género o la época en que fueron escritos.
Anteriormente cuando realizaba la lectura de cualquier texto literario pasaba por alto muchos aspectos, pero ahora me doy cuenta que algunas lecturas tienen retos y que puedo predecir las posibles soluciones, lo cual hace más interesante la lectura porque creo que vas avanzando, adentrándote a la lectura para encontrar la solución y realmente no paras hasta encontrarla para saber si acertaste o no, o saber el punto de vista del que escribió la obra y quizá deducir la razón de ello.
Las aportaciones que la lectura dejó en mi como docente es que hay muchas formas de acercar a los jóvenes a la lectura, me dio ideas para hacerla agradable, para motivar y poder crear un hábito que les servirá por siempre. Darme cuenta que puedo vincular contenidos como la descripción, el uso de códigos en la escritura, deducciones, anécdotas, narraciones, secuencias y organización de oraciones, opiniones, poesías, ortografía, significados, sinónimos, antónimos, etc., con obras o fragmentos y así hacer las clases más dinámicas, motivadoras y tomar estrategias que mejoren el proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así como yo me di cuenta de muchos aspectos de la literatura, los jóvenes se darán cuenta de los acertijos, retos, juegos; cambiarán su visión sobre la literatura ya que con este libro se les presenta lo que a ellos les interesa y se le menciona donde encontrarlo, si al alumno se le da una guía se acercará a la lectura, muchas veces no lo hace porque no tiene la orientación sobre autores y obras, no sabe que seleccionar y prefiere no leer que preguntar ya sea por temor o por cualquier otra razón.
Como promotora de la lectura en los adolescentes o en otras personas que van a iniciar en el hábito de la lectura por recreación, consideraría presentar primero este libro para que la persona que vaya a comenzar a leer se oriente de acuerdo a sus intereses y necesidades para seleccionar alguno de los autores que aquí se sugiere, ya que creo que el libro si cumple con el propósito por el cual fue escrito, deduciendo esto en base al título jugar y divertirse con escritores famosos.
El acercamiento a las obras literarias puede darse de muchas maneras, por casualidad, por imposición, por accidente, por imitación, etc., algunas de ellas pueden funcionar y así fomentar en una persona el hábito de la lectura, pero en otras personas puede no darse, por lo cual lo más propicio para incitar a una persona a leer es hacerlo de una manera que sea interesante, divertida, novedosa; eso se trata de hacer en el libro “Cómo jugar y divertirse con escritores famosos” de Daniel Samoilovich, le da al lector una visión diferente sobre las obras literarias.
Por medio de diferentes autores y obras específicas, el autor de este texto propone a los lectores acertijos, problemas y enigmas; juegos sociales y juegos creativos que están inmersos en las obras literarias y que en muchas ocasiones no analizamos o de los cuales no nos percatamos, y al no encontrarle sentido a lo que leemos puede ocasionar en algunos casos desinterés por determinado libro o determinado autor.
Algunos escritores presentan predominantemente acertijos, problemáticas o razonamientos que intrigan a las personas y que activan la curiosidad para enfrentarse al reto que le proponen; tal es el caso de Edgar Allan Poe que además de caracterizarse por escribir novelas de terror, incluye en sus obras acertijos para descifrar, al igual que Arthur Conan Doyle en Sherlock Holmes presenta un código minucioso basado en figuras de hombrecillos bailando, en donde cada posición representa una letra del alfabeto.
Por su parte, William Shakespeare en sus obras clásicas nos propone algunos retos intelectuales atractivos por vencer; Jonathan Swift, en su texto de Gulliver incluye problemas relacionados con proporciones matemáticas a los cuales si no se presta atención podemos caer en razonamientos algo ilógicos y poco probables; finalmente, Vladimir Nabokov con su ajedrez, continua con los razonamientos matemáticos que en ocasiones no percibimos.
Otros autores como Lewis Carroll en Alicia y el país de las maravillas, plasma razonamientos basados en juegos de palabras y deducciones, apoyadas principalmente en el lenguaje, podemos encontrar en sus obras un estilo muy particular de jugar con las palabras para llegar a una conclusión correcta y principalmente lógica.
Así mismo de algunas obras podemos obtener juegos sociales para poner en práctica en nuestra vida cotidiana, algunos quizá ya conocidos y otros que podemos adquirir posterior a la lectura; algunos autores que ejemplifican este aspecto son Ramón Gómez de la Serna con “El juego del cerdo”, en el cual se desarrolla la imaginación; Guillermo Cabrera Infante con sus “Títulos descompuestos”, considerada por Samoilovich una versión adulta del teléfono descompuesto, ya que consiste en presentar un título y conforme pasa por una cadena de personas se va descomponiendo por palabras fonéticamente similares.
Finalmente el autor del libro hace mención de los juegos de palabras, los cuales pueden ser de mucha utilidad en las escuelas para incrementar el vocabulario en los estudiantes, desarrollar su habilidad de redacción, dar secuencia a la historia, etc.
André Breton, precursor de surrealismo propone algunos juegos tales como los cadáveres exquisitos, la chistera del mago, el muro descascarado y para anotar los sueños; donde anima a los lectores para redactar y perder el miedo de hacerlo, inculcando principalmente el azar y dejando a un lado la importancia que se da a la organización de un texto, lo importante es empezar a escribir a detalle perdiendo el miedo; también William Burroughs por medio del “doblaje” da una guía a los lectores para que comiencen a escribir basándose en textos ya escritos, tomando una parte de una página y otra de la siguiente para formar textos azarosamente con sentido.
Ray Bradbury propone realizar descripciones del mundo pero cambiando de perspectiva, relatando lo que se observa como si fuera un ser extraterrestre o marciano; Edward Lear promueve también la descripción de alguna persona por medio de sus características y acciones por medio de una manera poética e ilustrándola. Del mismo modo, Guillaume Apollinaire por medio de dibujos nos invita a realizar poesía con sus caligramas, los cuales consisten en escribir nuestro poema en la forma de un dibujo.
Por su parte, Julio Cortázar revive el diccionario, ya que la mayoría de sus juegos propuestos se basan en el uso de definiciones para darle sentido al texto, en “el cliente y sus cleonasmos” podemos notar una predominancia en el uso de palabras con “cl”; los juegos de “preguntas – balanza”, “insultos cultísimos” y “palabras robadas” puede ser muy utilizado para incrementar el vocabulario ya que maneja muchas definiciones que más fácilmente se adquieren si hay una acción lúdica de por medio.
De una manera general, después de leer el libro de Daniel Samoilovich “Cómo jugar y divertirse con escritores famosos” en lo personal pude darme cuenta que las obras literarias además de ser recreativas nos presentan diversos retos y juegos que pueden ser implementados en la vida diaria, de lo cual probablemente antes no lo había tomado en cuenta, el libro cambia la visión de las obras, te permite ver que puedes jugar y divertirte con la lectura de los textos sin importar el género o la época en que fueron escritos.
Anteriormente cuando realizaba la lectura de cualquier texto literario pasaba por alto muchos aspectos, pero ahora me doy cuenta que algunas lecturas tienen retos y que puedo predecir las posibles soluciones, lo cual hace más interesante la lectura porque creo que vas avanzando, adentrándote a la lectura para encontrar la solución y realmente no paras hasta encontrarla para saber si acertaste o no, o saber el punto de vista del que escribió la obra y quizá deducir la razón de ello.
Las aportaciones que la lectura dejó en mi como docente es que hay muchas formas de acercar a los jóvenes a la lectura, me dio ideas para hacerla agradable, para motivar y poder crear un hábito que les servirá por siempre. Darme cuenta que puedo vincular contenidos como la descripción, el uso de códigos en la escritura, deducciones, anécdotas, narraciones, secuencias y organización de oraciones, opiniones, poesías, ortografía, significados, sinónimos, antónimos, etc., con obras o fragmentos y así hacer las clases más dinámicas, motivadoras y tomar estrategias que mejoren el proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así como yo me di cuenta de muchos aspectos de la literatura, los jóvenes se darán cuenta de los acertijos, retos, juegos; cambiarán su visión sobre la literatura ya que con este libro se les presenta lo que a ellos les interesa y se le menciona donde encontrarlo, si al alumno se le da una guía se acercará a la lectura, muchas veces no lo hace porque no tiene la orientación sobre autores y obras, no sabe que seleccionar y prefiere no leer que preguntar ya sea por temor o por cualquier otra razón.
Como promotora de la lectura en los adolescentes o en otras personas que van a iniciar en el hábito de la lectura por recreación, consideraría presentar primero este libro para que la persona que vaya a comenzar a leer se oriente de acuerdo a sus intereses y necesidades para seleccionar alguno de los autores que aquí se sugiere, ya que creo que el libro si cumple con el propósito por el cual fue escrito, deduciendo esto en base al título jugar y divertirse con escritores famosos.